miércoles, 28 de marzo de 2012

CARTA DE UN PADRE A UN HIJO

Buenas tardes, la entrada de hoy no es mía, es una colaboración muy especial de una persona, por supuesto, muy especial. Os dejo con ella...


"El problema con la familia es que los hijos abandonan un día la infancia...pero los padres nunca dejan la paternidad."


Que difícil resulta valor algo cuando lo tienes día tras día,el problema está es que un día "desaparece" y es entonces cuando empiezas a valorar aquello que creías que sería tuyo para siempre,pero que como el resto de cosas,es efímero...entonces eres consciente de que cada cosa de tu vida que te haga feliz,te dé alas para levantarte y te cobije cuando no tengas donde ir,debe ser valorado en el instante,porque luego es demasiado tarde para mostrar una sonrisa,dar una caricia o soltar un simple... Gracias...


Nunca se deja de aprender,y no hay mayor fuente de sabiduría que los ojos de un padre...

“El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.
Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme los zapatos, recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando hablas conmigo, repito y repito la misma historia que tú conoces de sobra, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerraras tus ojitos.
Cuando me haga mis necesidades, no me avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuántas veces te ayudé de niño  pacientemente.
No me reproches porque no quiera bañarme, no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que me inventaba para hacerte más agradable tu aseo, acéptame, y perdóname, ya que el niño ahora soy yo.
Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con una sonrisa burlona, o tu indiferencia.
Siempre participé en la educación que hoy tienes, para enfrentar la vida tan bien como ahora lo haces.
Y si fallan las piernas por estar cansadas, dame una mano tierna para poyarme como lo hice yo cuando empezaste a caminar con tus débiles piernitas.
Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de qué estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes, tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.
Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuánto puedo y cuando no debo.
También comprende que con el tiempo, ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.
Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame.
Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir.
Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.
Piensa entonces que con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.
De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti."

Bueno, pues hasta aquí la colaboración de hoy, como ves es un texto muy bonito y con toda la razón del mundo. Espero que os haya gustado tanto como a mí, porque seguro que en más de una ocasión volverá a participar en Colonoscopia.

Sed buenos, y como ya os dije el Día del Padre y os recuerda la entrada de hoy, portaos bien con vuestros padres, que son nuestros verdaderos Superhéroes.

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